Asturias - Abián San Gil - Landscape and Night photography

Asturias: Paraíso Natural

A la hora de planificar un viaje siempre tiene que haber una razón detrás: alguna motivación personal, un objetivo o algo que te convenza para llevar a cabo esa aventura. En el caso de Asturias, no dudé demasiado en lanzarme a comprar unos billetes de avión para realizar un viaje fotográfico en la zona. Sus paisajes son de escándalo, y la variedad de los mismos infinita. Durante una semana estuve recorriendo sus carreteras y senderos para alcanzar varias localizaciones que verás a continuación y que espero que te sorprendan tanto como a mi. Además, puedes ver mi artículo del Parque Nacional Picos de Europa, donde te muestro más joyas para apasionados de la montaña y los Parques Nacionales.

En los primeros días de aventura optamos por hacer una caminata en Somiedo, que esos días de invierno, con nieve por todas partes, lucía increíble. Uno de los lugares que nos habían comentado que estaba ideal era Lago del Valle, por lo que nos lanzamos a cruzar una inmensa cantidad de nieve a lo largo de 12 kilómetros de recorrido. Llegamos incluso a zonas donde no había pasado nadie tras la última nevada, donde caminar se complicaba bastante y era muy agotador, puesto que nos enterrábamos en nieve hasta las rodillas a cada paso.

Fue una aventura increíble. Para colmo, tuvimos la inestimable compañía del mejor amigo del hombre. No sabemos exactamente que hacía y hace hoy en día allí un bonito perro que nos acompañó en todo momento: desde que aparecimos por la zona antes del atardecer hasta que llegamos al coche tras los 6 kilómetros de vuelta. He visto fotos de otros compañeros que han estado allí más recientemente que yo y allí sigue nuestro querido amigo, y espero que siga por mucho más tiempo.

La puesta de Sol nos dejó una bonita luz en las cimas de las montañas y unos reflejos espectaculares en el lago. Nos llevamos un gran recuerdo de este lugar, y le recomiendo a todo el mundo que lo visite con nieve si tiene la oportunidad,

No sólo montaña tiene Asturias. Sus playas gozan de mucha fama, y aunque no todas son adecuadas para meternos en el agua, fotográficamente nos dejaron sorprendidos. Quizás la que más me gustó fue la de Gueirúa. Acceder es sencillo aunque hay que bajar por un pequeño sendero con un poco de desnivel. Lo más duro es bajar unos 200 escalones, pero ya con vistas a la playa, lo que alivia un poco el camino.

Al llegar a la orilla podemos ver ante nosotros las formaciones rocosas tan características de esta playa, tanto en primer como al fondo, donde se encuentran los famosos roques.

Portizuelo es otra de las playas más conocidas. Lamentablemente no pudimos hacer una buena foto a la formación rocosa más bonita del lugar ("el rinoceronte" como lo llamamos durante el viaje) por la marea alta. Si que tuvimos un colorido atardecer que nos llevo a sacar fotos desde la otra zona de la playa, menos conocida, pero que también daba juego para captar la esencia del lugar.

Son muchas más las playas para visitar, pero nuestro tiempo era limitado y no tuvimos tiempo de más. Además, la realidad es que el clima no acompaña siempre, y la semana estuvo más adecuada para visitar zonas de montaña antes que la costa. Aún así, nos llevamos unas bonitas estampas para casa.

Cualquier lugar de Asturias te puede sorprender en cualquier momento. Prueba de ello es que a pesar de que estuvimos con un gran temporal sobre nosotros varios días, a ratos las nubes se abrían y la luz creaba escenarios únicos. Hay muchísimas casas en los campos, que fueron y son utilizadas principalmente por familias dedicadas a la agricultura, y que aportan mucha belleza a los paisajes. Este es un viaje que sin lugar a dudas volvería a repetir cuanto antes y en otra época del año para, principalmente, admirar el gran contraste entre estaciones que he leído que existe en esta tierra.

También debo de agradecer la gentileza de la gente asturiana y cántabra. Durante el vuelo, una pareja se sentó a mi lado y además de hablar muy bien de mi tierra, se alegraron de escucharme hablar acerca de las ganas que tenía de conocer la suya. Me dijeron muchos lugares que visitar e incluso cual era su pueblo por si quería pasarme a saludarles por el bar-restaurante que regentaban. Además, durante el temporal nos detuvimos varias veces con el coche cerca de la carretera para hacer fotos y hubo personas que se pararon a preguntar si iba todo bien o que si necesitábamos algún tipo de ayuda. Y no sólo eso: por la calle, en el trato de tú a tú se les veía gente dispuesta a echarte una man y me hablaron en todo momento con mucho respeto, cosa que desgraciadamente no he podido vivir en todos los sitios a los que he viajado. Pueden parecer ejemplos sin mucha relevancia, pero como mejor me van a entender es visitando Asturias y comprobándolo en primera persona.

Por último, quiero mencionar que de muchas zonas de Asturias se puede presenciar el Parque Nacional Picos de Europa. Si quieres ver más en profundidad mi aventura por allí, te dejo aquí un enlace y una de mis imágenes preferidas de uno de los Parques Nacionales más bonitos de España.

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